the scooter rider

20 abril 2012

Y por que Vespa termina en "A"

El elemento femenino forma parte del patrimonio "genético" de este scooter ligero y elegante, estrecho de cintura, accesible como una bicicleta, subrayada D´Ascanio. Cada elemento del vehículo está optimizado para facilitar su uso a un usuario inexperto: la vocación genérica del vehículo parece auspiciar su difusión en esta nueva parcela de mercado. Sorprende constatar el grado de atención que se presto al público femenino desde el primer momento. En realidad la estrategia no busca sólo la captación de posibles compradores directos.

De un reciente estudio se desprende que en casi el 40% de los casos es la mujer quien administra el presupuesto familiar. Publica la revista Piaggio en la primavera del año 1969. Además a la hora de hacer compras que interesan a toda la familia, en el 46% de los casos la que decide es la mujer, y el porcentaje asciende hasta el 52% en las zonas septentrionales de Italia. Así  pues, si consideramos que en casi la mitad de las familias es la mujer quien, aparte de decidir sobre las compras personales, administra el presupuesto familiar para los gastos comunes, es evidente que, en el sector del consumo privado, la mujer gestiona una parte preponderante de la balanza nacional.
También puede sorprender el dato que refleja que el 9,2 por ciento de las mujeres italianas domina un idioma extranjero, y que exactamente el doble, casi un 20 por ciento, aunque estemos hablando de menos de una quinta parte del total, se consideran lectoras de libros. No hablamos del deporte porque a finales de la década de 1969 solo el 2,4 por ciento de la población femenina italiana practica alguna actividad deportiva. Entre  una población universitaria de aproximadamente medio millón de estudiantes, las de sexo femenino, naturalmente, no son mas de 200.000. Quizás sea menos natural que en todo el territorio nacional menos de dos millones de mujeres hayan cursado el bachillerato elemental. Por otra parte, por aquellas fechas así como un 80 por ciento de los Italianos no supera la enseñanza primaria.
Frente a todo esto, en el nuevo mundo "beat", la Vespina sin matricula disipa rápidamente toda connotación "masculina" que se pudiera haber atribuido hasta entones al scooter. Y aún mas lo hace el Ciao bautizado por Umberto Agnello el 11 de Octubre del 1967 bajo la gran cúpula del Palacio de los Deportes de Génova, en la Feria del Mar: un carrusel de mujeres en scooter entrecruzandose en una pista preparada para la ocasión. No se trata de una casualidad, ya que el clamoroso éxito del primer ciclomotor Piaggio se debe a un clientela casi exclusivamente femenina.


Por las calles de Nairobi, promocionando la novisima Vespa entre miradas de perplejidad. Estamos en 1961, justo a un par de años antes de la independencia de Kenia, y la importación desde Italia es insignificante: El scooter se reserva para las compras de señoras de la colonia europea y el tiempo libre de sus consortes.



Otra mujer: libertad creativa, apertura al mundo, independencia, economía y de movimientos gracias a la Vespa ( con un paquete de excepción: Valentine, la Olivetti diseñada en 1969 por Ettore Sottsass).




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